martes, 3 de julio de 2018

¿Qué precio debo fijar en sublimación? Un equilibrio entre beneficios y ventas


¿Cuánto debería cobrar? Esta es una de las preguntas más comunes que nos planteamos todos los que vendemos algún producto. En este artículo veremos algunos consejos para ayudarnos a acertar y sacar el máximo partido a las ganancias potenciales que conlleva la producción de productos sublimados.

La tarificación es un delicado equilibrio entre obtener un beneficio y el precio que la gente pagará. Si fijamos unos precios demasiado bajos, nuestro flujo de caja y rentabilidad se resentirán. Si los fijamos demasiado elevados, serán las ventas las que se resentirán. Hay varios aspectos que deberíamos plantearnos y añadir a nuestros cálculos a la hora de fijar los precios. 

Conocer el mercado                                                    

Identificar tendencias e introducir nuevos productos es una gran estrategia comercial. Para que nuestros nuevos productos triunfen, descubramos quién más vende productos similares en nuestros mercados objetivos y qué precios se cobran. Veamos qué productos son, cómo se presentan y cualquier otro dato relevante, como el volumen de ventas.

Una vez que hayamos evaluado el mercado, hagámonos algunas preguntas esenciales: ¿Hay espacio suficiente para otra empresa? ¿Qué ideas nuevas e innovadoras podemos aportar a los clientes para que nuestra empresa destaque? ¿Qué rango de precios hay ahora dentro del mercado y cómo de bien puede funcionar nuestra empresa dentro de esos parámetros?

Evaluar los costes

Comencemos analizando el coste real de la impresión por sublimación, que nos orientará sobre la mejor forma de evaluar los costes de producción. Con demasiada frecuencia, las pequeñas empresas se centran solo en el coste de sustratos, tinta, papel y envío. Es un error costoso que a menudo provoca dificultades para mantenerse a flote.

Un ejercicio de tarificación debe incluir TODOS los costes asociados con el funcionamiento del negocio. Si todavía estamos en la fase de aficionado, puede ser un buen momento para pensar cómo dar el salto para convertirnos en un negocio de sublimación rentable. Si estamos listos para dar ese salto o estamos añadiendo servicios de sublimación a nuestro negocio actual, ya sabemos que los gastos generales deben integrarse en el cálculo de costes. Entre estos gastos se incluyen: alquiler, servicios públicos, seguros, embalaje, software, tinta, impresoras, papel, substratos, cuotas de socio, etc. Y, sí, también incluye nuestra nómina.

El coste de los gastos generales nos permitirá calcular el coste de producción por hora. Por ejemplo, quizás descubramos que producir un producto sublimado nos cuesta 25 euros por hora en total. Ahora planteémonos el producto que nos gustaría vender y el precio que ya tiene en el mercado. ¿Cuánto tiempo le tomaría producir ese artículo?

La sublimación es un proceso de creación, impresión y prensado, en el que la impresión y el prensado tardan un promedio de dos minutos. En la mayoría de los trabajos de sublimación, la creación de gráficos y la preparación de archivos requiere la mayor parte del tiempo. Calculemos cuántos minutos tardaríamos en completar el proceso de creación, impresión y prensa para obtener el coste real del producto.

Cuanto más produzcamos, menor será el coste y mayor la ganancia que podemos obtener. Si aprovechamos los trabajos que nos permitan imprimir y prensar múltiples productos a la vez conseguiremos un beneficio aún mayor.

Olvida la formula antigua

La regla de oro para la mayor parte de minoristas es multiplicar el coste por dos o tres, para asegurarse de obtener un beneficio. Sin embargo, en el caso de la sublimación, esta fórmula puede suponer perder mucho dinero. El motivo es que el coste de producción muchas veces es muy inferior al precio que soportará el mercado.

Por ejemplo, el coste de producir una almohada de 35,56 x 35,56 cm con un diseño prefabricado, puede ser de 4 euros, y se podría vender fácilmente por 16 euros en la mayoría de mercados. Es decir, el coste multiplicado por cuatro. Si modificamos el diseño para agregar el nombre de alguien, podemos sumar de 4 a 8 euros al precio, lo que se traduce en el coste multiplicado por cinco o seis.

Agregar imágenes, nombres y colores personalizados siempre añade valor a un producto a los ojos del cliente, pero no mucho a nuestros gastos. Para reducir el tiempo de diseño al mínimo, procuremos crear diseños que se puedan editar rápida y fácilmente para incluir estos pequeños añadidos premium. El resultado será más efectivo en nuestro bolsillo, con un tiempo mínimo añadido a la producción.

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