jueves, 27 de junio de 2019

¿Cómo elegir tu papel para imprimir?


Hay un factor primordial que determina la calidad de los documentos que imprimimos: el tipo de papel que utilizamos. Dependiendo de los contenidos que queramos plasmar (especialmente cuando son gráficas o imágenes) y la finalidad del documento, deberemos utilizar un gramaje, una producción y un acabado diferente.

¿Qué es el gramaje?

El gramaje hace referencia al peso en gramos de un papel por metro cuadrado y es una de las características en las que debemos fijarnos a la hora de elegir el papel en el que vayamos a imprimir.
Según el gramaje que seleccionemos, las hojas tendrán una consistencia al tacto y una opacidad diferentes.

Sin embargo, no hay que confundir el gramaje con el grosor de la hoja, aunque ambas características pueden estar relacionadas (a más gramaje, normalmente más grosor).

La importancia del gramaje es que determina el efecto final del documento imprimido. Por ello, existen gramajes recomendados según la finalidad del producto a conseguir:

  • 60-90 gr: recomendado para uso cotidiano, fotocopiar y para imprimir. Es un papel ligero, con un grosor reducido y el más usado es su versión de 80 gr.
  • 130 gr: este gramaje se recomienda para imprimir imágenes a color de alta calidad. Está específicamente enfocado para revistas satinadas, folletos, folletos plegables y pósteres, ya que puede tener un acabado mate o brillante muy adecuado para estos productos.
  • 170 gr: estaríamos hablando de una cartulina ligera ideal para catálogos, presentaciones, certificados y pósteres. Su acabado también puede ser brillante, satinado o mate.
  • 220 gr: suele utilizarse para hacer cartelería y rótulos.
  • 260 gr: este es el gramaje del papel fotográfico.


Producción y acabado del papel

Como decíamos, no solo el gramaje determina las características de las hojas de papel. Según los acabados y la forma de producir las hojas, nos encontramos con diversos tipos:

  • Estucado: se caracteriza por tener una superficie suave con un acabado mate o brillante. Es perfecto para cualquier tipo de impresión que precise de un gran acabado cromático.
  • Marcado: su diseño en relieve hace que se subdivida en papel gofrado, verjurado y maché.
  • Reciclado: Se obtiene de otros papeles y fibras ya recicladas.
  • Fotográfico: tiene una textura más rugosa.
  • Etiquetas: se caracteriza por ser adhesivo.


Conociendo estos factores y teniendo en cuenta la gran cantidad de opciones que hay en el mercado, deberemos hacernos tres preguntas que determinarán nuestra decisión final sobre el tipo de papel que utilizaremos:

  • ¿Qué vas a imprimir? No es lo mismo un archivo únicamente de texto que una presentación con gráficas e imágenes o incluso una foto de tus vacaciones. El papel que utilices determinará la calidad de los colores y la nitidez.
  • ¿Qué duración quieres que tenga el documento? Ciertos tipos de papel mantienen la imagen impresa durante más tiempo.
  • ¿Para qué lo vas a utilizar? No es lo mismo un escrito para la administración pública que un tríptico o un folleto informativo. Dependiendo del tipo de papel lograremos transmitir un efecto concreto, por lo que es otro factor más a tener en cuenta.


Pero no solo el tipo de papel determina la calidad final de la impresión: la impresora que elijas también lo hará, ya que los acabados de una impresora de tinta, una de láser y una térmica son diferentes. Por otro lado, si utilizas diversos tipos con relativa asiduidad, un equipo con dos o más bandejas de alimentación te ayudará a organizarte y a optimizar tu tiempo de trabajo.




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